Enfermedades transmitidas por mosquitos (I). LA LEISHMANIOSIS

Todo el mundo ha oído hablar alguna vez sobre la famosa enfermedad del mosquito, pero en realidad es que existen dos enfermedades distintas transmitidas por mosquitos y es frecuente que se confundan, haciendo esto que creáis que estáis protegiendo a vuestr@ perr@ frente a la enfermedad del mosquito y realmente solo protejáis frente a una de ellas.

Nuestra intención es que aprendáis a diferenciarlas para que podáis proteger adecuadamente a vuestros compañeros.

Empezaremos por la LEISHMANIOSIS, que a nuestro parecer es mucho más peligrosa que la otra enfermedad (Filariosis).

La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria producida por un protozoo, es decir, un organismo unicelular. Este protozoo necesita de un elemento transmisor para pasar de un animal enfermo a otro sano, y este vector es un pequeño insecto, el Phlebotomo o mosca de la arena (llamado incorrectamente mosquito). En resumen, para que se pueda transmitir la enfermedad necesitamos un perro enfermo, que le pique un Phlebotomo y así coja el parásito del torrente sanguíneo, que el protozoo tenga una etapa de desarrollo y que posteriormente pique a otro perro sano y le transmita el protozoo (Leishmania).

Es importante conocer algunas cosas de la biología del Phlebotomo ya que nos ayudará posteriormente en el control de la transmisión de la enfermedad. Estos insectos son principalmente fitófagos, es decir se alimentan de materias vegetales, y son las hembras las que se alimentan de sangre antes de realizar la puesta de huevos. Esto es importante porque la puesta solamente se lleva a cabo cuando la temperatura media supera los 18ºC y nos da una distribución estacional con dos picos de máximo riesgo de infección en primavera y otoño. En el mapa podemos ver su distribución

Mapa de la leishmaniosis en Europa

No son insectos que vivan en zonas con aguas estancas, sino que viven en sitios con abundante materia orgánica en descomposición (leñeras, vertederos, solares abandonados…). Por último comentar que su periodo de actividad diaria se centra desde el atardecer a media noche.

Ya conocemos al causante de la enfermedad y al elemento transmisor de la enfermedad, pero ¿cómo se si mi perro tiene Leishmania?. La respuesta a esta pregunta es muy fácil, mediante un sencillo test, similar a un test de embarazo y con tres gotitas de sangre podremos saber si tu perro está infectado o no (lo cual no implica que esté enfermo)

 En el perro la Leishmaniosis tiene tres posibles presentaciones:

  • Cutánea, en la que principalmente se aprecian afecciones de la piel como alopecia (calvas), pérdida de la calidad del pelo, sobrecrecimiento de las uñas, úlceras en la piel…

deteccion de la leishmaniosis

  • Visceral, mucho más difícil de ver a simple vista puesto que en este caso se produce una degeneración del hígado y los riñones que llevan a la muerte del animal.

  • Viscero-cutánea, que es una mezcla de las dos anteriores y es la forma más habitual.

No debemos olvidar que la Leishmaniosis es una zoonosis, es decir una enfermedad que puede transmitirse de los animales a las personas, eso si siempre vía insecto transmisor. Los mayores grupos de riesgo en España son los niños pequeños, los ancianos y en general personas inmunodeprimidas.

Bueno supongamos que hemos decidido a hacer el test de diagnóstico, tenemos dos posibles situaciones:

  1. Mi perr@ es negativo a Leishmaniosis: enhorabuena, tu perro no ha desarrollado anticuerpos frente a Leishmania y debemos poner medidas para que esto no ocurra. Las posibles medidas no están enumeradas por orden de importancia, y lo ideal es combinar varias porque ninguna es 100% efectiva. Las opciones que tenemos son las siguientes:

    1. Utilizar repelentes de mosquitos para evitar que estos piquen a nuestros animales y así no puedan contraer la enfermedad. Podemos usar collares y pipetas adecuadas para esto, cuidado porque no todas son iguales.

    2. Vacunar frente a Leishmania: desde principios de 2012 contamos con la posibilidad de vacunar frente a esta enfermedad.

    3. Inmunomoduladores: existen en el mercado productos que estimulan la inmunidad del animal frente a esta enfermedad.

    4. Controlar el ambiente: poner mosquiteras, poner aparatos repelentes de mosquitos en casa, tener en el jardín plantas como buganvillas y damas de noche que son venenosas para los Phlebotomos, evitar salir en horas de riesgo (atardecer a media noche).

Habría que evaluar cada individuo por separado para establecer el conjunto de medidas más adecuadas en cada caso.

  1. Mi perr@ es positivo a Leishmania: esto hay que tomarlo con un poco de cuidado, ya que un positivo no implica que el animal está enfermo (existe una serie de animales que no se sabe porqué tienen contacto con el parásito pero no desarrollan la enfermedad, son positivos pero no están enfermos).

En este caso lo primero que tendríamos que hacer es sacar de nuevo sangre al perr@ para hacer pruebas más específicas y determinar si el animal está realmente enfermo y si existen alteraciones a nivel hepático y renal.

En caso de que nuestro perr@ estuviera enfermo tenemos numerosas posibilidades para su tratamiento y conseguir que se convierta en asintomático, aunque no podremos eliminar la enfermedad completamente. El tipo de tratamiento a elegir depende de las características del animal y la condición en la que se encuentre, eligiendo en cada caso el que mejor se le adapte.

Si quiere una información más detallada no dude en ponerse en contacto con nosotros, llámenos para solicitar una cita y les atenderemos encantados.

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